Pesadilla después de Navidad

Pesadilla después de Navidad

Sexta derrota en casa en ocho partidos, 62 puntos, un parcial de 10-24 en el último cuarto y -16 para el basketaverage ante un rival directo. Todo fueron malos números en Pumarín para el Oviedo Baloncesto en la apertura del año 2020 ante Real Canoe. Pero incluso más preocupante que los números fueron las sensaciones. Un equipo bloqueado, incapaz de afrontar con serenidad los momentos complicados y que ve cómo, jornada a jornada, la presión tanto interna como externa les aplasta.

Poco, muy poco se puede contar sobre el partido ante el Real Canoe, un equipo que, con muy pocos recursos, se llevó el partido con autoridad. Una victoria “que vale doble”, pues tener 16 puntos de colchón en caso de empate a victorias a final de la liga regular puede valer una salvación.

Lesiones y bajo rendimiento

Cierto es que los problemas físicos no abandonan al equipo ovetense esta temporada, pero es algo con lo que hay que contar. Otro tema es el bajo rendimiento de algunos jugadores, algunos por ley de vida, otros porque no acaban de encajar en el equipo, sistemas, etc.

En un OCB acostumbrado a construirse desde el puesto de base, con un pasado en el que prácticamente jugar en Pumarín como 1 era un pasaporte a la liga ACB, la pareja Llorente-Sanz se queda muy corta. El primero, con una temporada muy irregular y demostrando que el rol de “microondas” le va mucho mejor que el de manija del equipo. El segundo, cumplidor pero sabedor, tanto él como aficionado, de sus limitaciones. La repesca urgente de Geks habla a las claras de los problemas de la línea exterior, donde Víctor Pérez ha quedado ya postergado al último lugar de la rotación y donde Álex Reyes, llamado a liderar el equipo, no acaba de brillar tanto como esperábamos, viéndole en muchas ocasiones frustrado y hasta desesperado con el propio entrenador.

Otro de los señalados es Devin Wright, llamado a ser el nuevo referente interior (2 años de contrato, ojo..) y al que entre lesiones y partidos anodinos nos cuesta recordar más de un par de partidos en lo que haya sifo importante para el juego del equipo. Este bajo rendimiento vuelve a dejar a Arteaga como faro interior del equipo, y si bien el tinerfeño sigue con buenos números y siendo solvente ofensivamente, cada vez le cuesta más, algo lógico con su edad.

Y aún queda por sufrir

Derrota muy abultada en Melilla y Mallorca y Breogán en Pumarín como próximos rivales pintan un futuro a corto plazo poco halagüeño, con el pesimismo cono noa predominante en la afición y el cada vez creciente “runrun” de que son necesarios cambios ante la amenaza de una LEB Plata que sería letal para el club y el baloncesto en la ciudad.

 

 

 

 

No Comments

Post A Comment