Liberbank Oviedo 78 – Ourense 81. Los errores penalizan

Arteaga en el Liberbank Oviedo Baloncesto - Ourense Rio

Liberbank Oviedo 78 – Ourense 81. Los errores penalizan

Fotos: Tania Fernández/OCB.

Vivimos un auténtico partidazo en Pumarín entre el Liberbank Oviedo y el Río Ourense Termal. En una LEB Oro más igualada que nunca, una victoria que catapulta al 2º puesto y una derrota te lleva al 8º. Tras la de ayer, el OCB cae al 6º puesto, superado por el equipo orensano, y con Melilla, también empatado en la clasificación en el horizonte. Una Liga de lo más divertida que la FEB sigue empeñada en llevar al ostracismo con su gestión.

El partido en sí tuvo dos partes muy diferenciadas: la primera, que abarcó prácticamente tres cuartas, estuvo marcada por parciales abultados que hacían que el marcador no se estabilizase. Primero golpeó el Liberbank Oviedo a la salida del segundo cuarto. Con un acierto brutal en el triple, en 4 minutos hacía un parcial de 15-2 que cortaba con tiempo muerto Gonzalo García de Vitoria (siempre hábil dirigiendo a sus equipos).  No funcionó, porque a la salida del mismo, Davis Geks seguía enchufado y elevaba el parcial a 23-2, cuando el técnico visitante volvía a parar el partido. Y en esta ocasión, con acierto, un fulminante 0-9 metía a los suyos en el partido hasta tal punto de cerrar el 2º cuarto con 46-43 (parcial total de 2-15 en últimos tres minutos). Habían sobrevivido al vendaval ovetense, que quizás no jugaron con inteligencia los últimos dos minutos de cuarto, donde perdieron claridad ofensiva. Quizás la presencia de Arteaga (sentado con 2 faltas) hubiera sido importante para bajar revoluciones, jugar al poste e irse al descanso con un margen más amplio. Y si el riesgo era un 3º falta, creo que valía la pena correrlo.

Siguieron los parciales en el 3º cuarto: Ourense aprovechaba la inercia del final del segundo para con un 2-10 abrir brecha en el marcador, pero reaccionaba Oviedo con un 8-2 que volvía a ponerle por delante. En pista estaba un muy perdido Spieth, que no dejó buenas sensaciones en su presentación: inoperante en ataque, muy flojo defensivamente, especialmente sangrante fue un 2+1 en el que su defendido ganó línea de fondo con una facilidad pasmosa. Se había ganado el banquillo en esa acción, pero fueron los árbitros los que hicieron el trabajo al pitarle una 2º antideportiva por una muy mal disimulada falta para impedir una canasta fácil. Esperemos que el parón le sirva para entonarse y coger el ritmo, porque sino el OCB tiene un problema…

El partido baja al barro

Con el 56-55 de mediados el tercer cuarto, el partido cambió. Se acabaron los puntos fáciles, las defensas se imponían a los ataques y el juego embarullado, con muchas manos, toques lucha por el espacio se convertía en protagonista. Y tanto Pumarín como los locales empezaban a desesperarse con la actuación de los colegiados.

Jakstas, siempre efectivo, ponía un +5 a falta de tres minutos que, con la poca producción de puntos, parecía un buen colchón para afrontar el final del partido. Pero del 74-69 se pasó al 78-81 final en parte por los aciertos del Ourense y también, por los deméritos locales. Una vez más, cuando se busca descaradamente a Arteaga, sin movimientos previos de balón o de jugadores buscando cortes y espacios, el ataque se vuelve previsible y facilita la defensa. Los locales se ofuscaron en llevar el balón de primeras al poste bajo y ahí emergió Rozitis, metiendo dos manos que provocaron dos pérdidas definitivas. Una llevó al triple de Zamora (que hasta entonces estaba empeñado en rememorar malas actuaciones en Pumarín), la segunda, al definitivo triple de Pepo Vidal sobre la bocina tras dejarse los locales escapar el rebote tras el fallo de Zamora.

Errores puntuales en los finales del 2º y 4º periodo que costaron un partido. Un enorme partido.

 

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