Lucha de gigantes

Lucha de gigantes

Lucha de gigantes convierte
El aire en gas natural
Un duelo salvaje advierte
Lo cerca que ando de entrar
En un mundo descomunal
Siento mi fragilidad

Llegaba Palencia a Pumarín: un viejo enemigo, con mil batallas entre ambos a las espaldas. En una tarde desapacible, el autobús palentino en la entrada, la siempre numerosa y bullanguera afición llegada desde Castilla ocupando buena parte del graderío…recuerdos de grandes partidos en playoff, con la ACB en el horizonte.

Por desgracia, aquellos partidos quedan ahora lejos de la realidad del Liberbank Oviedo Baloncesto. Si la situación no invitaba al optimismo, las bajas de Arteaga y Wright hacían presagiar una tarde larga para los locales. Tocaba luchar contra “gigantes”.

Y empezaron bien los locales, con Llorente viendo el aro como una piscina y resguardándose atrás en una zona 2-3 que intentaba minimizar daños en el rebote. Palencia, con paciencia, buscaba percutir una y otra vez, bien con Larsen o bien con Felipe Dos Anjos, cuyas manos, blandísimas, le siguen (entre otras cosas) alejando de la élite.

Sin embargo, la sensación en Pumarín, pese al 22-14 del primer cuarto, era que a OCB se le podía hacer muy largo y que llegaría hasta que los tiros del acertado Llorente dejasen de entrar, pues no había muchos más recursos ofensivos, destacando una vez más la negación de cara al aro de Coggins (22% en tiros de 3 en lo que llevamos de temporada) y Olafsson (23% en tiros de tres).

Se agarraba al partido como podía el Liberbank Oviedo Baloncesto, con una casta que encarnaba el siempre corajudo Jakstas, que intentaba contener la hemorragia interior. No participaba de la misma manera Nuutinen, llamado a ser capital en este Oviedo Baloncesto y que no está a la altura de las expectativas. Ayer, cuando con la ausencia de los pívots estaba llamado a sujetar al equipo y tener minutos de 5, cometió un par de faltas personales imperdonables en las circunstancias que estaba el equipo. Falto de confianza, lo que se veía cuando renunciaba a tiros que debe asumir, su salida de pista marcó el fin de las opciones locales. Con tres jugadores en 35 minutos, las fuerzas no daban para más. Sin bajar los brazos, era un quiero y no puedo de los locales, que acabaron exhaustos y aplaudidos por la afición.

Tercera derrota en Pumarín (sigue en la cabeza de todos el tropezón inexplicable ante Almansa) y 16º en la clasificación, con dos partidos muy complicados en el horizonte: visita a Alicante y en Pumarín, el Carramimbre Valladolid.

En un mundo descomunal
Siento mi fragilidad…

Fotos: Tania Fernández/OCB

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