Lezkano y Alonso cambian la cara al OCB

El debut de Lezkano en Pumarín

Lezkano y Alonso cambian la cara al OCB

Liberbank Oviedo Baloncesto 88 – Leyma Coruña 70

Fotos: Tania Fernández/OCB

Jugaba el Oviedo Baloncesto un partido a vida o muerte: la victoria el viernes de Lleida ponía la salvación un poquito más cuesta arriba. Además de la presión clasificatoria, había ganas de ver al equipo de ahora Natxo Lezkano, “bombero” para salir de una situación que nadie se esperaba hace unos meses. Con apenas un par de entrenamientos con el grupo, sí que se empezaron a ver detalles nuevos en el juego del equipo: se enseñó por momentos una zona 3-2, en ataque el balón se movía con mayor velocidad y no se buscaba tan directamente a Arteaga en el poste cuando éste estaba en pista. Lo que sí se mantenía era la lacra del rebote defensivo, con Coruña reboteando una y otra vez y con ello, consiguiendo segundas opciones de tiro para anotar. Esa fue la tónica hasta el descanso, al que se llegó con 39-43 y el pesimismo instalado en Pumarín.

Pero sin duda el gran cambio dado con Lezkano fue la tranquilidad que éste transmitió en todo momento a los suyos: la etapa final de Javi Rodríguez estaba jalonada de tensión, ansiedad, con continuos aspavientos desde el banquillo, broncas y un exceso de nerviosismo que se trasladaba a la pista, con un equipo que a la que no salían las cosas, se autobloqueaba devorado por la ansiedad. Y así se fueron muchos partidos. Lezkano, un veterano ya, apenas gesticuló durante todo el partido, ni cuando el equipo iba por debajo en el marcador. Brazos cruzados, aplausos y órdenes desde la mesura, algo que pareció sentar muy bien al equipo, que veía como desde el banquillo se parecía tener confianza en que las cosas saldrían bien.

Y así fue; los locales dinamitaron el partido en la 3º parte a partir de dos pilares: un mejor control del rebote defensivo, con Washburn cerrando bastante mejor que Arteaga, y la aparición estelar de Francis Alonso y su muñeca de seda. En un equipo que estaba teniendo muchos problemas para anotar de fuera, una amenaza como la que supone Alonso es una bendición. Sus 7 triples dieron alas al Oviedo Baloncesto, que encotró el equilibrio exterior cuando a los puntos de Alonso se unían la defensa y control de Jorge Sanz (mucho más acertado que Llorente)

Francis Alonso, rey en Pumarín

Con Leyma Coruña desacertado (7 puntos en el último cuarto, con pésimos porcentajes de tiro), el partido terminó, y falta hacía, plácidamente para los locales, con el público volcado con los suyos y volviendo a creer.

Brotes verdes en Puamrín que quizás deberían haberse producido antes (aquella derrota ante Canoe debió ser el momento de buscar el cambio y la reacción del equipo) pero que con los refuerzos en la plantilla y el saber hacer de todo un veterano como Lezkano en el banquillo, hacen pensar que la salvación está al alcance de la mano de los ovetenses. La tendencia parece haber cambiado.

 

 

No Comments

Post A Comment