La LEB Oro tiene un problema con los arbitrajes

Liberbak Oviedo - Covirán Granada

La LEB Oro tiene un problema con los arbitrajes

Fotos: Tania Fernández/OCB

Liberbank Oviedo 75 – Covirán Granada 56

Engañoso el marcador con el que el Liberbank Oviedo cerraba el partido ante el equipo nazarí y con el que conseguía su 14º victoria de la temporada. Está preciosa la LEB Oro, con 9 equipos en un partido de diferencia. Promete emoción hasta el final en los puestos de playoff, una vez que el Betis está virtualmente ya ascendido a la ACB.

Y si bien la clasificación está preciosa y habla muy bien de la competición, la LEB Oro tiene un problema serio con el arbitraje (no es la semana más apropiada para tocar este tema…), my por debajo del nivel de la propia liga. Ayer, y no es la primera ni segunda vez que lo vemos en Pumarín, los colegiados Alcáraz Moreno, Muños García y Garvin Domingo  dieron una clase magistral de decisiones erróneas, de cómo se te puede ir un partido de las manos por tus decisiones y, para rematar, la cobardía de tirar de compensación para intentar arreglar desaguisados. No creo, y nunca lo creeré, que los árbitros estén mediatizados a favor de uno u otro equipo; simplemente hay árbitros malos que se equivocan. Y mucho. Y lo estropean aún más cuando entran en pánico, intentan compensar y acaban desquiciando a todo el mundo. Ayer lo lograron en Pumarín: desquiciaron a los locales, principalmente a Javi Rodríguez y posteriormente, a los visitantes. Un desastre. Capítulo aparte merece Sergio Olmos, capaz de desquiciarse solo y, una vez más, dando muestras de falta de educación y juego sucio (¡cómo pudo protestar de tal manera una clarísima agresión desde el suelo, delante de árbitro y zona de prensa!). Hay jugadores que jamás aprenderán (en ningún sentido).

Liberbank Oviedo reinó en el caos

Volviendo al partido, vimos en Pumarín un partido muy físico, desde el primer minuto, con aire ya de playoff: juego lento, poco acierto y lucha por cada balón, especialmente en el rebote, donde el OCB sufría mucho en cada uno que se producía bajo su aro. Por ahí llevaba la batuta del partido el Covirán, hasta la aparición de Sergio Llorente, que con tres triples consecutivos abría brecha en el marcador y encendía a un abarrotado Pumarín.

Con Guille Rubio al frente (sobrado para la LEB Oro) y Josep Pérez, Granada no perdía la cara al partido, volviendo a establecer la igualdad. Buscaba Javi Rodríguez cambiar el ritmo del partido enmascarando zonas que se convertían en individual y con el acierto de la pareja Llorente y Ahonen (¡qué calidad tiene el finés!) mantenían la ventaja. Entonces, llegó el caos, provocado por los árbitros, que caldearon innecesariamente un partido que si bien estaba siendo muy físico, también era muy deportivo. Una serie de malas decisiones, técnicas a los locales y Pumarín muy enfadado. Sin embargo, y quizás es la mejor noticia del partido para los locales, en medio del caos no se fueron del partido y perdieron el foco del mismo. Al contrario, subieron la intensidad (vital siempre en este apartado la aportación de Jakstas) y el acierto y fue el Covirán Granada el equipo que desapareció, superado por el nivel físico impuesto por Oviedo: 5 puntos en el último cuarto, sin anotar en juego hasta pasados 7 minutos.

La victoria se quedaba en casa, con la mala noticia de la lesión en el tobillo de Van Zegerem, que puede provocar la reacción en los despachos, que si ya buscaban un fichaje, con la posible baja del pívot necesitan reforzar una plantilla que, ya sí, parece lista para competir por todo.

 

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