A la salvación por la defensa

A la salvación por la defensa

Fotos: Tania Fernández/OCB

Costó, pero volvió a celebrar Pumarín una victoria de los suyos. Una victoria merecida pues dominaron el partido prácticamente de principio a fin, pero que la ansiedad de verse tan necesitados de triunfos y algunos fallos inexplicables (producto de esta ansiedad) pusieron en peligro. Se debió ganar en 40 minutos, pero fueron necesarios 45.

Perfectos atrás, sobreviviendo en ataque

Si algo fue llamativo en el encuentro ante el Breogán fue el cambio defensivo del equipo comparado con los últimos partidos de Pumarín. Muy concentrados, intensos y provocando muchos errores en los visitantes (decepcionante su partido, pareciendo un equipo con mucho más talento que juego). Muy agresiva era la defensa del 2×2 central, con el 5 saliendo muy arriba a cerrar la salida del base y, ahora sí, siendo capaz de recuperar, principalmente destacable en el caso de un hipermotivado Arteaga. A la velocidad en la recuperación colaboraban las ayudas del resto del equipo, colapsando el centro y acudiendo rápido a las 2º y 3º ayudas. Rápidos de piernas, el equipo supo leer el ataque gallego tanto cuando jugó sin 5 puro, con Nuutinen y Jakstas de interiores, como cuando plantó sobre la pista a un equipo muy alto, con Reyes en el 2 (comodín durante todo el partido, llegó a jugar de 2, 3 y 4) y Nuutinen en el 3. Dominaron el partido desde la defensa, algo fundamental cuando siguen sin estar del todo fluidos en ataque, en parte por la falta de ese 1 capaz de crear y generar, santo y seña en los últimos años del OCB y donde hemos visto a Bassas, Dani Pérez, Fabio Santana… Desacertados desde el exterior, con Geks incapaz de encontrar espacios en las esquinas, se volvó el juego al interior, donde, ahí sí, Arteaga y Jakstas dominaron (29 tiros libres entre los dos).

Un problema llamado rebote

Si el Liberbank Oviedo Baloncesto no finiquitó el partido antes de los 40 minutos fue principalmente por uno de los problemas que arrastra durante toda la temporada: el rebote. Era desesperante cómo una y otra vez, los visitantes cargaban el rebote para tener segundas posesiones. Rebotes bajo el aro, largos, daba igual dónde saliese el balón que a los locales les costaba un mundo asegurarse la posesión. Hasta 15 rebotes ofensivos acumularon los gallegos. Un problema estructural del OCB, puesto que hasta con un 5 del tamaño de Llorente/Reyes/Nuutinen/Jakstas/Arteaga sufría para controlar el rebote. Tan solo los malos porcentajes de Breogán propiciaron que el drama en el rebote no costase otra derrota para los ovetenses.

A los rebotes hay que sumar la ansiedad que da verse tan abajo en la clasificación, que hizo ver errores groseros que pusieron en peligro el partido: dos pérdidas de Llorente prácticamente consecutivas intentando cruzar el balón de lado a lado entre la defensa de Breogán, un saque de fondo a la nada de Reyes, los tiros libres desperdiciados (67%). Factores que hicieron que la victoria fuese más sufrida de lo que debería. Pero al fin y al cabo, victoria que es lo que más necesitan los locales ahora mismo.

Rotación corta para una salvación

Con una plantilla corta de por sí (10 jugadores, quitando los canteranos), parece apostar decididamente Javi por una rotación corta, con 7 jugadores acaparando muchísimos minutos y quedando Wright, Víctor y Blázquez como fondo de armario, por lo menos parece que hasta que el americano entre por fin en dinámica, pues hasta el momento su  temporada no puede estar siendo más decepcionante.

En medio de rumorología de si fichar o no fichar (desde aquí apostaríamos por un 1 indudablemente), parece que la permanencia del Oviedo CB va a estar en manos de ese núcleo de confianza que ha construido Javi Rodríguez. Esperemos que sea suficiente.

Nota Final: Enésimo arbitraje desastroso en Pumarín. Cambios en el criterio, errores clamorosos. Tiene la LEB Oro un gravísimo problema con el nivel de los árbitros.

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