10 minutos y se acabó

Arteaga, imparable bajo el aro

10 minutos y se acabó

Liberbank Oviedo Baloncesto 73 – Levitec Huesca 58

10 minutos para ganar un partido. 10 minutos para colocarse 3º en la clasificación de la LEB Oro. 10 minutos para enlazar la 3º victoria consecutiva y seguir mejorando sensaciones.

Empezó el partido al ritmo que marcaba Sergio Llorente, muy enchufado y que parece haber caído de pie en un equipo que le viene como anillo al dedo a sus características. 5 puntos suyos ponían el 10-4 y, poco después, se sentaba con un 12-6 en el marcador. Anotaba con facilidad el OCB gracias, principalmente a su defensa. Menuda contradicción parece, pero no lo es. Apretando atrás, sobre todo en las líneas exteriores, maniataba al Levitec Huesca, forzando a éstos a malos tiros, lo que aprovechaban los locales para cerrar el rebote y salir en transición, donde siempre se sienten más cómodos que en ataques 5×5. Con 5 de 17 en tiros de campo, los oscenses se iban con un 24-12 en contra y mucho por mejorar. Quedaba mucho partido, pero lo que no sabíamos es que el partido se había acabado ahí.

Rotaciones, intensidad y Arteaga

Esos 12 puntos obtenidos en el primer cuarto fueron barrera insalvable para el Huesca para el resto del partido. Con la sensación de que nada pasaba, el marcador oscilaba siempre entre esa barrera psicológica de los 10 puntos y en ocasiones, se acercaba a los 20. Pero todo dentro de una aparente calma y hasta sencillez para los locales.

Guillermo Arenas lograba parar las transiciones de los locales, lo que se notaba en el ritmo de anotador, mucho menor que en los primeros 10 minutos, pero seguían sin ser capaces los visitantes de atacar con éxito la defensa local, en gran parte lastrados por una pésima tarjeta de tiros (algo que no es al primer equipo que ocurre y es, sin duda, síntoma del buen trabajo defensivo de los jugadores de un Javi Rodríguez que siempre les exige el máximo atrás). Una defensa que no decaía pese a las rotaciones, con 10 jugadores del Liberbank Oviedo por encima de los 10 minutos y ninguno con más de 27. Y eso con la ausencia de Nuutinen, lesionado, y posiblemente de seriedad, en las malditas, inútiles y vergonzosas “ventanas FIBA”.

El partido languidecía, como si los dos equipos diesen el asunto por finiquitado y deseasen el pitido final. Y ante el mínimo problema que pudiesen tener los locales, ahí estaba Oliver Arteaga, una tarde más imparable en el poste. Podían los oscenses cambiar de defensor, lanzar ayudas al poste, etc. que Oli siempre sacaba algo positivo: 22 puntos, 10 rebotes y una sensación de dominio absoluto. Para rematar, una más que interesante conexión poste alto/bajo con Jakstas (trabajo poco vistoso el suyo, pero fundamental) que proporciona al OCB nuevas armas ofensivas. Partidazo el suyo, con ese juego en el que sabes lo que te va a hacer, cómo te lo va a hacer. Y aún así, te lo hace una y otra vez. Ídolo de Pumarín, vive una segunda juventud.

Victoria en Pumarin

Victoria, subida en la clasificación y despedida de Pumarín hasta el 21 de diciembre, con la visita de otro de esos clásicos que nos remiten al baloncesto de los años 80: el antiguo Fórum Valladolid, ahora Carramimbre (la de veces que ayer me acordé del mítico Magia de Huesca, los tiros libres de Granger Hall, el rocoso Joan Pagés, la clase de Brian Jackson…ays la nostalgia).

 

Fotos: Tania Fernández / OCB

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