USA, Serbia y las demás

Bogdanovic y Jokic, la esperanza serbia

USA, Serbia y las demás

Vamos a lo mollar sin dilaciones: todo lo que no sea una final USA-Serbia, será una sorpresa en este Campeonato del Mundo 2019. Porque son los mejores equipos y no se van a poder ver en los cruces hasta la final. Bien, ¿tenemos esto claro? Pues ahora vamos a echar un vistazo global al torneo (malditas las ganas de los torneos en el otro lado del mundo que ponen muy complicado el seguirlo como se merece. En las manos y pantallas de DAZN confiamos.

USA, menos favoritos, pero favoritos

Kemba Walker, Donovan Mitchell, Jayson Tatum, Khris Middleton y Brook López. Decidme que un equipo con este 5 inicial no es el principal favorito a ganar un torneo. No, no son los LeBron, Durant y compañía, pero en ese 5 hay calidad a raudales, físico y ganas de mostrar su jerarquía en el basket mundial. Sí que falta experiencia FIBA, y por ahí pueden tener algunos problemas: el arbitraje, el ritmo de juego, la falta de espacios, etc. Y evidentemente, al no ser tan superiores como sus antecesores, puede haber sorpresa, con dos o tres selecciones capaces de derrotarles en un partido.

Además, su lado del cuadro es, sin duda, el complicado del torneo. En la segunda fase, tendrá el primer partido complicado, posiblemente, con la Grecia de Antetokounmpo. Y en el camino a la final, asoman Australia, Lituania y Francia. No serán palizas de los de Popovich hasta la final, pero sería muy sorprendente no verles allí.

USA, el equipo de Popovich

La Serbia del mago Jokic

No hemos visto mucho a Jokic en el basket FIBA: un fulgurante paso por el Mega Vizura y su presencia en la Serbia ganadora de una plata olímpica en 2016. Así que toca ponerse el babero y disfrutar de la maravilla de juego del de Sombor. Su calidad es tal que, posiblemente, veamos un hecho contra natura en este nuestro baloncesto: el juego con dos “grandes”. Y es que el juego en el poste alto de Jokic y su visión de juego puede pemitir a Djordjevic juntar a éste con dominadores de la pintura como Marjanovic (imagino que con pocos minutos pero “bien asistidos” para hacer daño en ataque) y Milutinov. Aunque la pareja de baile ideal de Jokic será un renqueante Bjelica, otro de esos jugadores que ven el baloncesto un poco antes que los demás. Puede ser una delicia verlos juntos.

¿Dudas? Pues sí, las hay, y con un nombre propio: Milos Teodosic. Porque aún con las dudas sobre su estado tras las “vacaciones” que se ha tomado, el geniecillo de Valjevo era una referente en esta selección y el hombre al que mirar en caso de dudas. Sin él, y con un juego interior tan potente, serán muchos los equipos que se cierren o parapeten en una zona para ahogar a los serbios. Ahí deben surgir los Bogdanovic (aquel partido de cuartos de final en los Juegos 2016 debe ser su nivel), Micic o Guduric, casi nada al aparato; jugadores capaces de vestirse de líderes y llevar a Serbia a su “primer oro mundial” (imagino que entendéis las comillas).

El Joker Jokic, líder de Serbia

Francia, Grecia, Australia y España, a pillar medalla

Son, posiblemente, las tres candidatas a hacer saltar la banca, a evitar el USA-Serbia. Con un asterisco: casi todas van por el mismo lado del cuadro, lo que va a hacer que alguna de ellas vea como su torneo se acaba antes de los cuartos de final. Ay, los sorteos qué caprichosos pueden ser. Tanto como que en cuartos de final podemos tener un Francia-Grecia y a los aussies jugándose los cuartos ante USA (a los que ganaron en un amistoso).

Francia llega sin Tony Parker, referente, alma y corazón de “les bleus” durante algo así como mil años. Si a su ausencia sumamos la de Heurtel (no, no me hagáis hablar otra vez de Heurtel, que sabéis de sobra lo que opino de él), nos deja un equipo descabezado, en el que De Colo jugará a tiempo completo de 1 y Fournier será la gran referencia en el 2, acumulando los dos muchos minutos y muchos tiros. Porque las otra bazas francesas son Batum, todoterreno y chico para todo y la intimidación de Gobert y Poirier. Una Francia de contrastes, en la que en ataque será un equipo muy exterior, con mucho 2×2 y tiro exterior y en defensa, un muro que buscará que los rivales se estrellen ante las torres. Me dejan muchas dudas.

De Colo, un campeón de la Euroliga para Francia

Claro que también me deja dudas Grecia. O más que dudas, curiosidad. Porque no va a dejar de ser curioso ver cómo mezclan jóvenes y veteranos, o en otras palabras, el baloncesto-torbellino de Antetokounmpo con la pausa y el control de los Catathes, Printezis o Papanikolau. Anteto (¡por arriba te la meto!). Cuiroso contraste. Aunque la clave griega tiene un nombre y apellido: Kostas Sloukas. Con Anteto jugando muchos minutos de 4 e incluso de 5, cuando no pueda correr va a ver como las defensas mandan 2 y hasta 3 defensores a por él. Y ahí el lado contrario va a ser fundamental, y no son tiradores de garantías los Calathes, Mantzaris o Papanikolau. Pero sí Sloukas, que debería ser el gran beneficiado de esos dobles y triples marcajes. Si su lesión se lo permite. Un rompecabezas que, si son capaces de resolver, les puede llevar al podio.

Antetokoumkpo, un MVP para Grecia

Otras aspirante al podio es Australia, pero habrá que ver cómo le reaccionan las piernas, porque si camino es durísimo: el grupo más complicado para empezar, donde no tendrán partido fácil, unas Francia y Alemania en el horizonte de la segunda fase para un posible cruce en cuartos contra USA. 6 partidos muy exigentes para meterse en la lucha por las medallas. Nos parece demasiado. Pero siempre es un equipo atractivo de ver: Patty Mills, Goulding, Bogut, Dellavedova, Baynes y la argamasa del equipo, ese jugador tan infravalorado que es Joe Ingles. Lástima de la baja de Simmons, porque los “boomers” saben jugar a esto. Pero el cuadro les va a condenar.

¿Y España? ¿Candidata a medalla? Pues sí. Aunque las sensaciones no son del todo buenas y no confío mucho en el equipo, el sorteo del cuadro ha sido tan benigno que puede llevar a los de Scariolo a semifinales con apenas 2 partidos de altura (casi lo mismo que Australia). Una primera fase que servirá para rodar sistemas y coger la forma, una segunda en la que Serbia parece un escollo insalvable y un partido ante, posiblemente, Italia, que será una especie de “octavos de final”. Y de ahí, a un cruce de cuartos ante, posiblemente, Argentina, quizás Rusia. Pero con las medallas a la vuelta de la esquina sin apenas sudar. Así, quedan en segundo plano los muchos problemas que parece tener el equipo: un equipo que si tiene a Ricky Rubio como referencia ofensiva ya explica muchas cosas. Solo un Ricky y Marc superlativos (algo que no hemos visto nunca de Marc con España) pueden llevar a España a volver con medalla. Porque confío poco en un Sergio Llull que parece que nunca más volverá a ser el Llull de 2017, menos aún en el papel de los Hernangómez, con Juancho que parece que estancado y un Willy que sigue siendo muchos más números que juego, siendo un auténtico agujero atrás. Si a esto sumamos una segunda unidad que no parece tener ni puntos ni juego para competir al máximo nivel, ¿cómo puede ser que aspiren a medalla? Por lo benigno del cuadro y la magia de Scariolo, experto en mentalizar al equipo y exprimir todo el carácter competitivo de la Selección

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Buscando la sorpresa: Italia, Argentina, Lituania, Rusia, Alemania, Nigeria…

No creemos que las medallas se escapen a las selecciones mencionadas, incluso alguna de ellas se va a ver a las primeras de cambio fuera del Mundobasket (cómo me gusta lo de Mundobasket), pero Italia, Argentina, Rusia o incluso Nigeria van a tener una opción por el ya mencionado cuadro. Ir por el lado débil les da “chance” para colarse donde nadie les espera: semifinales.

Italia y Argentina llegan al torneo con un juego interior que no les daría para competir en la ACB. Así de simple, y esto sea dicho mientras me pongo en pie por Don Luis Scola, cien mil batallas a sus espaldas y aún referente en su selección y capaz de hacer un hijo a cualquier pívot del torneo. Pero son muchos partidos consecutivos que habrá que ver cómo aguanta en bueno de Scola. En Italia, hasta un Lega2 como Tessitori puede ser su 5 titular. Pero amigo, los dos equipos van sobrados de talento en el exterior. Los argentinos, con la dupla Campazzo/Laprovittola (madridistas, atentos) e Italia, ay Italia, un equipo que puede juntar en pista a Hackett/Belinelli/Datome/Gallinari puede ganar en un día inspirado a casi cualquier equipo. Y esa es la baza de Italia (y el posible peligro de España). Pero igual que te pueden ganar a España o Serbia en un día inspirado, tampoco sería extraño verles perder con una Angola y quedarse fuera en la primera fase. Esa es la Italia de los últimos años y el reto de un Sacchetti que se debe preguntar donde quedaron aquellos Magnifico, Costa, Rusconi o el mito Meneghin (y lo que va a echar de menos a Melli).

Y las “débiles” Rusia y Nigeria, con sus opciones no solo para pasar la primera fase, sino para avanzar a cuartos:jugarán una final entre ellas en la primera fase y el vencedor, tendrá como rival posiblemente a Polonia para lograr un hueco entre las 8 mejores. Autopista hacia el cielo.

Lituania se presenta con una selección que da cabida a una nueva generación, con Domantas Sabonis de abanderado, aunque el sostén siguen siendo los Valanciunas, Kalnietis y Jankunas de turno. Siempre competitivos, el cuadro les pone demasiadas piedras en el camino como para verles incluso en cuartos de final. Y lo mismo ocurre con Alemania, quien en la era post Nowitzki presenta un cartel interesante: Schroder-Zipser-Theis-Kleber-Voigtmann son 5 jugadores para conformar un equipo muy competitivo, grande y con calidad para hacer sufrir a cualquiera. Con Australia posiblemente se jueguen el acceso a los cuartos de final. Si fuesen por el otro lado del cuadro…

 

 

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