Y el Madrid de Laso se hizo viejo

Y el Madrid de Laso se hizo viejo

Ayer por la noche preguntaba en twitter: ¿se ha hecho viejo de repente el Real Madrid de Laso? Los síntomas así apuntan, y aunque muchos achacan la crisis en el juego del equipo blanco al tradicional bajón de diciembre/enero, analizando con frialdad lo que está ocurriendo, esto no se parece a lo de años pasados. Tras una racha de 13 victorias en Euroliga y las buenas sensaciones, en dos semanas las sensaciones son tan distintas que debemos pararnos un poco a analizarlas.

Rotación corta: edad y desconfianza

Echando un vistazo a las últimas jornadas de euroliga (lo siento, la ACB “no es my business”) nos encontramos que en Moscú, entre Mejri, Felipe y Carroll suman 16 minutos, subiendo a 22 en el duelo ante Khimi. Ante Efes en el Palacio, el trío Lapro/Felipe/Causeur suma 18. En Tel Aviv, ni Lapro ni Carroll asoman en la planilla y Mickey se queda en 7 minutos. Y ayer, otros dos DNP: Felipe y Carroll, con Laprovittola y Mejri en la grada. En definitva, vemos un patrón en el último mes: rotación corta, de 9 jugadores y con algunos claramente señalados: Felipe, Carroll y Mejri. 40, 37 y 34 años. De Laprovittola ya hablaremos. De los otros tres parece evidente la pérdida de confianza de Pablo Laso. De Felipe poco podemos decir ya, con 40 años es una leyenda con patas que debería estar siendo homenajeado en cada pista de Europa porque parece evidente que estamos ante su última temporada. Había Garuba ganado minutos con la ausencia del 9, pero el joven ha desaparecido de la rotación…pero Felipe también. A Mejri aún no lo hemos visto en esta se 2º etapa en el club y apunta a apuesta fallida. Con mil y un problemas físicos, para alguien de su tamaño e historial, le va a costar un mundo ponerse al ritmo de sus compañeros. Y luego está el extraño caso de Jaycee Carroll. Desde aquel famoso tuit de su mujer diciendo que sería su última temporada, hemos visto al Jaycee más errático de su etapa en el Madrid. Entre molestias físicas, viajes a Estados Unidos y el despedirse de su familia, parece que a Carroll le han caído sus 36 años de golpe encima. Sin velocidad para salir libre de los bloqueos, ansioso y desesperado ante errores, jamás habíamos visto a Jaycee tan fallón. Hasta el punto que, en un equipo necesitado de puntos exteriores, vemos como Laso lo ha relegado al fondo de la rotación. Muy mal tiene que verle.

Si a esto unimos a Rudy y Llull, jugadores ya veteranos y castigados por las lesiones, de las que con la edad cuesta más volver y coger el ritmo, nos encontramos que la columna vertebral del equipo de Laso es más reducida que nunca y que la baja de alguno de estos jugadores deja un boquete enorme en la rotación: Campazzo, Tavares, Randolph o incluso Gabi Deck. ¿Qué ocurría en la racha de victorias? Que todos los jugadores básicos, donde evidentemente se encuentra Rudy, iban a velocidad de crucero. Se lesionó Randoplh, Rudy acusa achaques y el equipo se ha caído. ¿Puede volver? Evidentemente, pero parece claro que esl equilibrio este año es más delicado que nunca y en un equipo que habitualmente ha sobrellevado lesiones importantes sin resentirse en el rendimiento, ve como más vale poner unas velas a los dioses deportivos porque la salud no juegue muchas malas pasadas.

Laprovittola y Causeur, el fracaso de un verano

Larprovittola está haciendo una muy mala temporada. Obvio. Parece que el Real Madrid le queda muy grande y los presagios cuando se confirmó su fichaje de que no era jugador para un “grande”, que su estilo de juego no pegaba nada con el de los blancos, que era un jugador que necesitaba minutos y bola para brillar, etc se están cumpliendo uno por uno. Pero cuidado, que el plan para Lapro no era ni mucho menos el de jugador estrella o primera rotación. No, Lapro llegó para ser 3er base…pero los planes se torcieron. La idea en el club era la de tener al jugador argentino como último exterior, jugador para jugar mucho en ACB y menos en Euroliga, etc. Y parte del plan era la no continuidad de Fabien Causeur. Siendo Taylor un “fijo” para Laso, el club se lanzó a por un fichaje “estrella” en el exterior, con Micic y De Colo como principales objetivos. Pero amigo, el poderoso caballero llamado don dinero. Estuvo cerca De Colo, pero el tanteo que podía ejercer Valencia echó al traste la operación. Con un De Colo o similar en el equipo, Laso ganaba un generador exterior, alguien capaz de fabricarse puntos, que podría ser 1 o jugar al lado de Campazzo. Y con ello, Llull pasaría a un rol similar al de la selección: primera rotación exterior, mucho volumen de bola cuando estuviese en pista, etc. Pero ya no una referencia. Pero el mercado se bloqueó y hubo que activar plan B..o C o D. Renovación de Causeur, jugador siempre cumplidor, capaz de generar desde el bote yendo hacia dentro (¿el único en el exterior, Campazzo aparte?) y que aceptó dos años a cambio de rebajar más su sueldo. Y claro, implícitamente Laprovittola se vio con más foco del deseado y Llull, “obligado” a ser el Llull de 2017: líder, desequilibrante. Un Llull que, ojalá me equivoque, pero no va a volver.

Y este exceso de foco sobre Laprovittola ha acabado por hundirle. Superado en todo momento por la situación y el club, con partidos en que la Euroliga y su ritmo le ha pasado literalmente por encima, parece condenado a salir del club, pues aunque tenga un contrato más firmado, en el horizonte aparecen Alocén, Prepelic y, este verano ya obligatoriamente, un exterior de relumbrón. La crónica de un fracaso anunciado.

Llull. ¿qué hacemos con él?

Ayer vimos a un Llull caótico. Lento en defensa, desacertado en ataque. Hasta el Palacio, un lugar donde se le adora, empezó con un “run-run” de fondo. Laso le ha mostrado el apoyo sin fisuras (y ganado a pulso, ojo), pero, ¿qué hacemos con Llull? Evidentemente, esta temporada el asunto es peliagudo. Por lo comentado antes, el Real Madrid necesita a un Llull “estrella”, un jugador capaz de generar desde el exterior con su tiro, penetraciones, etc. Y que además apriete en defensa y no se tome “descansos” para estar fresco al otro lado de la pista. Con Campazzo obligado a estar en pista sus 30 minutos por partido, puede que Llull “cumpla” jugando a su lado, pero parece evidente que le cuesta mucho más cuando debe asumir el mando del equipo: poca circulación de balón, obsesión con el PNR central como inicio y final. Y posesiones con tiros forzados que, en muchos casos, se come el propio Llull asumiendo esa responsabilidad. El problema no es fallar esos tiros. El problema es llegar a tener que hacer esos tiros. ¿Llegaremos a ver a ese Llull esta temporada? No diría yo que no, aunque cada vez confío menos en ello. Y no ya un Llull al 100%, sino un Llull al 80% parece vital para que el equipo pueda aspirar a todo.

Pero ver acabar el partido ante Baskonia con Causeur y Taylor en las alas era sintomático. Mucho.

 

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