Tenemos que hablar de Andrea

Tenemos que hablar de Andrea

Asistente en Milan durante muchos años, pasó por Vanoli, Caserta, Veroli antes de su primer gran “bombazo”: Cantú. En la histórica “squadra” lombarda, Trinchieri logró ser 2 veces entrenador del año y conseguir en 2012 volver a llevar un título a Cantú, la Supercopa de Italia, algo que no lograban desde 2003, derrotando a la por entonces todopoderosa Mens Sana Siena. Además, juega la Euroliga con el equipo italiano, logrando en la temporada 11/12 meterse en el Top16, donde caen víctima del basketaverage (un -15 en Tel Aviv les hunde ante Maccabi).

Ya con un nombre en el continente, se va a UNICS con el objetivo de llevar al equipo a la Euroliga. Con todo apostado a la Eurocup, cae en la final ante Valencia. Trinchieri es nombrado entrenador del año, pero no sigue en Moscú. Próxima parada, Brose Baskets. ¿Un paso atrás? Para nada.

Antes, quizás su único lunar: su paso por la selección de Grecia, donde en el Eurobasket 2013 no fue capaz de avanzar a los cruces, dejando el cargo poco antes del Mundobasket 2014.

En Bamberg lograr dominar el baloncesto alemán: 3 Ligas consecutivas, 1 Copa y, quizás, lo más importante, consolida a Brose como equipo competitivo en la Euroliga, sorprendiendo con una clasificación para el Top16, con balance positivo de victorias/derrotas en la temporada 15/16. En Bamberg caen derrotados CSKA, Baskonia, Barcelona, Olympiacos, etc. Y un baloncesto que empieza a ser muy reconocible: intensidad, agresivos en el rebote, búsqueda de transición para buenos porcentajes en tiro. Y jugadores que bajo sus órdenes se convierten en estrellas: Melli, Daniel Theis, Wanamaker, Strelnieks, Fabien Causeur, Daniel Hackett. Un entrenador que mejora a sus jugadores.

Una mala dinámica pone fin a su etapa en Brose, pero el siguiente objetivo no es menor. Devolver a la élite a un Partizan que vive una especie de “refundación”. El COVID frustra su trabajo en Belgrado; la Liga Adriática se cancela cuando lideraba la competición y en la Eurocup caminaba con paso firme, con el UNICS, su ex, en cuartos de final. Eso sí, añade una Supercopa al palmarés de los partisanos.

De vuelta a Alemania, llega con el reto de recuperar la Liga para Bayern en su duelo con ALBA y, además, consolidar al equipo en la Euroliga. Sobre el papel, no contaba con muchos mimbres para ello. Pero a mediados de noviembre, nos encontramos al Bayern invicto en Alemania (2-0) y con un increíble 7-2 en la Euroliga, donde algunos veíamos complicado que alcanzase las 10 victorias…en toda la temporada.

Es el Bayern de Trinchieri un equipo agresivo en ataque, siendo el 4º equipo que más puntos anota desde el tiro libre. Además, es uno de los mejores equipos bajo los aros: 3º en rebotes defensivos, 2º en ofensivos, un 54% de los rebotes de un partido acaban en manos muniquesas, con Jalen Reynolds y Vladimir Lucic como pilares. De su actividad defensiva habla claro que son el equipo con más acciones positivas en ese aspecto de la Euroliga: tapones+faltas en ataque provocadas+robos. Su agresividad defensiva les penaliza en la hora de las falta señaladas, siendo el equipo que más tiempo se ha pasado en bonus.

En ataque, son 7º por número de posesiones por partido y uno de los más tímidos en el uso del triple: 35% de tiros intentados en total son triples, para un correcto 36% de acierto. Como comentábamos antes, su agresividad en el ataque, con mucho 1×1, 2×2 y carga del rebote ofensivo le convierte en uno de los equipos que más va a la línea de tiros libres, siendo una gran fuente de anotación para el equipo.

Todo esto con un equipo sin grandes estrellas, pero con jugadores que están rindiendo al mejor nivel de sus carreras. Vladimir Lucic está en la pelea por el MVP de la Euroliga, y su presencia en la pista se mide en un espectacular +66 para los suyos cuando está en el parquet. 15 puntos, 5 rebotes, tirando por encima del 50% desde el triple. Un seguro de vida. Wade Baldwin tuvo una mala temporada en El Pireo en su primer año europeo. En Munich parece estar encontrando su sitio. Muy agresivo en la defensa exterior (brillante ayer en la defensa ante Larkin), en ataque está disimulando su falta de tiro exterior con penetraciones y buscando el 1×1 hundiendo al defensor a 4 metros para lanzar desde ahí.

Otro (o varios) pasos adelante ha dado Jalen Reynolds, con un rol mucho más destacado que, por ejemplo, en Maccabi. Con un físico descomunal, Trinchieri mide sus minutos, pero dándole mucha importancia cuando está en pista. Un seguro en el rebote, la gran mayoría de sus puntos llegan a través de continuaciones o rebote ofensivo, haciendo mucho daño en la zona rival.

Si a estos jugadores añadimos la experiencia de Nedovic, la amenaza exterior de Zipser, la intensidad de Weiler-Babb, la consistencia de Radosevic, las aportaciones del joven Sisko, etc. nos encontramos a un bloque sólido, solidario y que, partido a partido, es un dolor de muelas para el rival. La nueva obra de Andrea Trinchieri.

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