Rudy, Ayón y jugar al baloncesto

Ayón y Rudy, dos tipos muy listos

Rudy, Ayón y jugar al baloncesto

74-60 para empezar el último cuarto y sensaciones malísimas: incapaz de parar la ofensiva de Efes, el Real Madrid se encaminaba a una peligrosa tercera derrota consecutiva. Parecían 10 minutos de pesadilla los que quedaban a los blancos. Pero si algo, entre otras muchas cosas tiene el equipo de Pablo Laso, es la capacidad de luchar hasta el final todos y cada uno de los partidos.

Aparecía Rudy Fernández en pista y fallaba un triple para empezar. Mal pintaba la cosa. A 7:21, Ayón anotaba dos puntos que mantenían un parcial de 0-8 abierto y metía al Real Madrid en el partido. Y no hacían más que empezar el show: canasta de Ayón a pase de Rudy, tapón, otra canasta, un rebote, un nuevo rebote, canasta a pase de Taylor: 79-74 y el Efes, sin saber qué leches estaba pasando ahí. Larkin vuelve a fallar y Ayón, siempre Ayón, rebotea a tiro de Llull y asiste a Trey Thompkins para otro triple: 79-77 y 3 minutos por jugar. Visto y no visto.

Partido igualado y el Real Madrid, con la táctica del conejo: ni una ventaja más allá de la inicial. A 30 segundos, Rudy roba un balón y Llull se cobra una falta. Los dos dentro y 82-83 a 17 segundos del final. Nadie habría apostado por ello apenas 10 minutos antes. Efes, incrédulo, vuelve a fallar y el partido muere en las manos de Rudy Fernández. Enésima demostración de caracter.

Gustavo y Rodolfo, baloncesto en el ocaso

Tanto Ayón como Rudy no son los que eran. Dos carreras longevas, marcadas en algunos momentos por lesiones de importancia hacen que sean dos jugadores distintos a los que veíamos hace años. Pero los dos comparten una cosa: su capacidad de reinventarse y leer el juego. Donde el físico ya no llega, sí que llega la inteligencia, la tan cacareada IQ.

Rudy sigue siendo uno de los mejores defensores de Europa, tanto sobre balón como en el lado débil, entendiendo como nadie cómo y cuándo ayudar. En ataque, se ha convertido en un triplista fiable (del 30% en la temporada 2015/16 al 50% de la actual) y sigue viendo fácil dónde poner el balón para hacer daño al rival (3 asistencias por partido). Tampoco ha perdido el hambre por ganar, por competir. Para nada el jugador “acabado” que algunos trataban de vender no hace mucho.

El caso de Ayón es similar. Disminuido por las lesiones, hay algo que no solo mantiene sino que parece haber mejorado: es uno de los mejores pívots pasadores del continente, siendo un espectáculo cómo ve el juego desde el poste alto.

Ayón, lecciones desde el poste alto

A esta capacidad de pase se le une el juego sin balón, que le hace recibir siempre en posición ventajosa (¡16 puntos sin echar el balón al suelo!, algo que Efes no supo leer en el último cuarto, donde el mexicano anotó de todas las formas y colores para desesperación de Ataman. Incluso nos dejó algún mate para recordar a ese pívot de hace unos años. Pero ante todo, inteligencia.

Lo demostraron en Kaunas, lo demostraron en el Sinam Erden Arena: dos tipos listos, dos tipos que saben cómo se juega al baloncesto. Dos tipos que aún siguen siendo referentes en Europa. No enterremos a nadie antes de tiempo..

 

No Comments

Post A Comment