No pares, sigue! sigue!

No pares, sigue! sigue!

Mayo 2018: 78-69 y apenas minuto y medio por jugar. El Real Madrid acariciaba la Décima en Belgrado. A una canasta de Datome siguen 2 tiros libres de Doncic, que mantienen la ventaja a 1:23. Dixon falla un triple, pero el Madrid pierde el balón: 80-73. Último minuto. El Madrid mueve la bola y pierde el balón a falta de 2 segundos para acabar la posesión. 80-75 y 38 segundos. Los blancos sacan de banda y Campazzo obvia una canasta fácil para seguir con la posesión; los jugadores se van a banda y apunto están de perder la bola; una falta salva a los de Laso. Carroll anota uno y Dixon responde con triple: 81-78. El partido está, increíblemente, en una posesión. Llegarían después los tiros libres de Causeur y el providencial rebote de Trey Thompkins, historia ya del madridismo. Un sufrimiento que no se atisbaba con los 9 puntos de ventaja a apenas minuto y medio del final.

 

Diciembre 2018: A 2:41 para el final, una canasta de Campazzo deja el marcador 57-63, con un parcial de 9-19 en el último cuarto. En esos 2 minutos y pico, el Real Madrid no anotaría ni un punto más mientras que Fenerbahce anotaba tanto como en los 7 minutos anteriores. ¿Por qué? Veamos:

El Madrid realiza una extraordinaria defensa y recupera el balón.

15 segundos de posesión y Campazzo se encuentra a media pista. 15 segundos sin amenazar a la defensa de Fenerbahce. La jugada acaba en un 1×1 que no encuentra canasta. Guduric anota un triple que sería vital: ponía el partido en una posesión y hacía creer tanto a Fenerbahce como al público.

Tras un pase de ida y vuelta a Rudy, nos encontramos en la misma situación que en ataque anterior; solo 6 segundos de posesión y el ataque en media pista. Eso reduce tus opciones a una antes de que posesión te coma. Campazzo falla penetración, pero Tavares salva al equipo con un rebote ofensivo. 14 segundos más y balón a la banda. Y ocurre todo lo contrario: donde antes había sido lentitud, ahora es precipitación, con Thompkins lanzando un triple de 9 metros con mucho por jugar. Y Carroll, sin recibir bola pese a estar en pista.

Llega el ataque clave: con +3, Fener busca el empate y el Madrid se ceba en evitar este triple. El primer intento es de Dixon.

Error. Pero con los pívots muy abiertos, el rebote queda descubierto (tampoco estaba en pista Rudy, buen reboteador defensivo). Melli tira otro triple forzado y, pese a estar bien cerrado, se vuelve a escapar (falta de Taylor). Fuera de bonus, el balón se va a la banda. Guduric busca el triple y..

Tavares vuelve a salir demasiado a puntear y, con Trey y Causeur cerrando a sus pares, queda una autopista por la zona central. Demasiado sencillo para Vesely. 62-63 y 34 segundos.

Esta vez sí se juega bien en ataque, poniendo el balon en el poste para Thompkins, que tras cambio en el bloqueo se queda con Guduric. Se falla una canasta fácil, pero estaba bien jugado. Por fin. Luego la mala suerte en el salto da la bola a Fenerbahce y ya sabemos todos qué ocurrió después

La canasta de Datome es de superclase (lo que es el italiano), pero ¿por qué Rudy no hizo falta en el momento que pone el balón en el suelo? Con dos faltas por hacer, el partido estaba ahí. Una falta a 9 segundos, otra a 4 o 5 y dejar a Fenerbahce una posesión muy corta para ganar el partido. Quizás pensaron los blancos en que defendiendo les quedaría margen para un ataque más (como así fue) pero en mi opinión, no fue la mejor decisión.

En definitiva, derrota dolorosa, con semejanzas al final de Belgrado. Con el partido casi resuelto, tanto allí como en Estambul el equipo dejó de jugar a lo que sabe, intentando jugar con el marcador y el tiempo. Y eso no suele salir bien. En Belgrado, apareció un salvador Trey, ayer tocó vivir el lado amargo. Lecciones que deben aprenderse, porque tengo la sensación que queda más de un partido entre estos dos equipos esta temporada..

Nunca te pares, busca siempre una canasta más. No pares, sigue, sigue…

 

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