Moscú, tenemos un problema

Moscú, tenemos un problema

8 victorias consecutivas de inicio. 5 victorias y 5 derrotas en siguientes 10 partidos. Echando la vista atrás, vemos que con el actual formato, el CSKA acabó la temporada regular con 6 derrotas en 2018, 8 en 2017, 5 y 2 en temporadas posteriores, con 24 partidos. Con aún 12 jornadas por jugar, parece que los rusos van a firmar su peor temporada regular en muchos años. ¿Qué está pasando en Moscú?

Sergio Rodríguez desconocido

Tenemos que empezar con la temporada del Chacho. Referente del equipo, su irregularidad está afectando a CSKA de manera clara. Desde su exhibición ante Zalgiris en Moscú, Sergio acumula un 7 de 28 desde la línea de tres. Un 25%. No sabemos si estos porcentajes le han llevado a pasar más tiempo en el banquillo, pero lo cierto es que en los últimos 5 partidos el Chacho no llega a los 20 minutos de media.  Además de sus problemas en el tiro, está pasando Sergio por un mal momento general en el juego, pues no es normal el promedio de pérdidas que acumula (16 pérdidas por cada 100 posesiones y un promedio bajo para lo que es habitual en él de 2.7 asistencias por pérdida).

El juego interior, lejos de la élite

¿Puede competir por la Euroliga CSKA con Hines, Hunter y Bolomboy como referencias interiores? Teníamos nuestras dudas al inicio de la competición y éstas han ido en aumento con el paso de las jornadas. CSKA es el 13º equipo en rebote defensivo (66% de “rebote real”), lo que explica buena parte de los problemas del equipo: muchas segundas opciones para el rival, pocas transiciones (14º en número de posesiones) y debilidad defendiendo la zona. Entre los 3 jugadores no aportan más de 16 puntos por partido (23 si añadimos a Peters). La verdad es que me resulta extraño que CSKA no esté controlando el mercado de hombres altos para incorporar al equipo, porque con los Vesely, Milutinov y Tavares sueltos, se pueden quedar cortos en ese puesto.

Alec Peters está siendo otra decepción. Si bien está confirmando su buena mano (casi 50% en tiros de tres), su influencia en el juego está siendo muy baja, limitándose a abrirse para intentar el lanzamiento, teniendo muy poco peso en el ataque de CSKA (solo un 16% de uso, el 8º en la plantilla). Su carta de tiro muestra su clara tendencia exterior, apenas pisando la zona, al igual que su escaso impacto defensivo.

Itoudis, amortizado

Tras la derrota ante el Real Madrid en la pasada Final Four, y tal como se produjo, con esa sensación de no poder competir realmente el partido, uno pensaba que la era Itoudis en Moscú estaba finiquitada: 4 temporadas, 1 Euroliga y varios sinsabores en la F4 (además de ciertas decisiones en partidos importantes más que discutibles) parecían pedir un cambio de rumbo en el “gigante rojo” (ojo, pensaba lo mismo de Pablo Laso tras la final de Milán y mirad…). Para mi sorpresa, el técnico griego permanecía esta temporada en el banquillo. ¿Mejoras? Pocas se han visto, es más, los déficits que se le suelen achacar siguen ahí: decisiones discutible,s bloqueos en los partidos, etc.

A destacar que algunos de los jugadores que venían rindiendo a gran nivel, especialmente “de casa” han visto este año su producción bajar, siendo quizás los roles establecidos por Itoudis una de las claves; así, estamos lejos de ver la mejor versión de los Vorontsevich, Kurbanov, Antonov.

Todo esto, dicho en enero, con toda la temporada por delante y la posibilidad de dar la vuelta a una temporada irregular, llegando en buen pico de forma a la f4 (de su presencia nadie duda) e intentando, una vez más, ser el rey de Europa.

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