Kobe: no era odio sino admiración

Kobe: no era odio sino admiración

Se fue Kobe Bryant. Lo hizo como casi todo en la vida: rápido y sorprendentemente. Uno recuerda la tarde en la que en La 2, tumbado en la habitación de mis padres, veía incrédulo el anuncio de la muerte de Fernando Martín. Años después, de viaje de fin de curso por Francia, nuestro pésimo francés era suficiente para enterarnos por los periódicos que Drazen Petrovic se había matado en una autopista. Ayer, un compañero de generación desaparecía en un santiamén. Tampoco olvidaremos esta fecha. Creo que todos estos sucesos tienen algo en común: la incredulidad que produce la muerte de seres que crees intocables, poderososo, con un aura tan grande que resulta imposible de creer que, en el fondo, son como tu, como yo. Humanos.

Y esto nos lleva a pensar en lo que nos provocan este tipo de muertes: miedo. Porque si “dioses” son mortales, ¿qué somos nosotros? Y uno piensa en lo rápido que va todo, en lo fácil que es que hoy estés aquí y mañana ya no, en lo que puede pasar a seres queridos..en definitiva, en que la vida es así de cruel, con la muerte siempre acechando en cualquier esquina, en cualquier momento.

Reconozco que jamás he celebrado una canasta de Kobe Bryant. Es más, maldecía cada una de ellas. Él era el corazón de los Lakers de los últimos 20 años, y para alguien que odia al equipo de LA, eso le convertía en el personaje más odio de la NBA. Y una y otra vez lo veías anotar, celebrar. Nos dio muy pocas ocasiones a los “haters” de celebrar el muy cabrón. ¡Qué manera de anota! ¡Qué manera de aparecer en los momentos decisivos!. “Puto Kobe” era prácticamente una frase pronunciada madrugada tras madrugada. El puto Kobe…

Pero cuando su muerte te conmociona, te deja en “shock”, te hace pensar, la auténtica verdad sale a flote: no era odio, era simple y llana admiración: la admiración hacia alguien que sabes que te va a ganar el partido, la admiración hacia un tío que va a llevar al equipo que detestas a un título, y a otro, y otro. La frustración de ver con otra camiesta a un tío al que desearías, en el fondo, ver con la de tu equipo. El puto Kobe… Nada lo expresa mejor que este tuit:

Poco más se puede decir, solo una cosa: salid ahí fuera a hacer cosas como si no hubiese mañana, besad a vuestros seres queridos una y otra vez e iros a la cama cada día con la sensación de que el día no ha estado mal. Porque nunca se sabe qué puede pasar mañana.

Puto Kobe….

 

 

No Comments

Post A Comment