Kaunas, capital del baloncesto

Zalgirio Arena

Kaunas, capital del baloncesto

Pintaba la jornada de ayer de la Euroliga a aburridilla, con partidos, en teoría, con favoritos muy marcados y todos los grandes partidos concentrados en la jornada de viernes. Hete aquí que en Pogdorica el Buducnost tumbaba al Barça y que en Milan el Gran Canaria hacía estallar por los aires la fiabilidad del equipo italiano. Pero el partido más bonito, o por lo menos el que yo he disfrutado, sucedió en Kaunas, entre Zalgiris y Olympiacos.

Casi por definición, todo partido de Zalgiris en su casa, en el Zalgirio Arena, acaba siendo un partido disfrutable. No hay pabellón en Europa donde se respire baloncesto como allí se hace: el ambiente, el colorido, el respeto por el juego. Kaunas es la capital del baloncesto europeo y, con un pabellón como el que disponen, ya está tardando la Euroliga en organizar allí una Final Four. Merecer se lo merecen más que nadie.

Con este punto de partida, uno ya mira la pantalla con interés. Y si en los primeros minutos ves a Olympiacos enchufar triple tras triple, empiezas a estar ante un partido más que interesante. Con 10 de 16 triples cerraba el primer cuarto el equipo griego, mientras Zalgiris apenas podía luchar por mantenerse vivo ante el bombardeo que sufría (Printezis, 4 de 4).

Pero este Zalgiris empieza a parecerse al Zalgiris que el año pasado sorprendió a todos hasta meterse en la F4. Es decir, vuelve a ser un equipo que juega muy bien, que todos saben lo que tienen que hacer y la implicación con el proyecto, el equipo y el entrenador es total. Porque hay que conceder a Jasikevicius el mérito de volver a construir un equipo competitivo tras perder a sus mejores piezas este verano. Tiene mucha culpa de que Nate Wolters empiece a ser un base en el que fijarse mucho (14 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias, tan solo 1 pérdida y un espectacular 122 puntos por 40 minutos con él en pista y defendiendo muy correctamente el lanzamiento exterior, bajando al 36% a sus defendidos), en los ajustes sobre el partido que permiten a Zalgiris acabar los 10 primeros minutos encajando 10 triples de 16 y terminar el partido con un 13 de 26 en contra. 3 triples en los restantes 30 minutos. Ahí se nota la mano del entrenador, no hay duda.

En ataque, sigue siendo una delicia ver jugar a los lituanos: la forma de pasar, crear espacios, liberar jugadores, jugar el 2×2…y eso sin contar ayer con Jankunas, el “hombre desactualizado”, el jugador que sigue matando desde esos 5/6 metros. Sistemas diseñados para maximizar los puntos fuertes de jugadores como Davies, White, Ulanovas…

Una serie de factores que acabaron por borrar de la pista a Olympiacos, que no encontró soluciones al vendaval verde que se les vino encima, especialmente en un tercer cuarto donde la defensa lituana trituró a los de David Blatt. Hasta tal punto llegó la presión (16 pérdidas Olympiacos) que llegó a provocar una curiosa jugada: los pasos en un saque de fondo pitados a Olympiacos (explicado por expertos en twitter, el jugador sí puede desplazarse tras canasta pero no en saque tras violación, es decir, con balón “en juego”).

83-75 final, 5-6 en la clasificación con 2 victorias consecutivas y reenganchado a la pelea por el playoff. Mucho por disfrutar con Zalgiris nos queda este año.

Jasikevicius, líder del Zalgiris

 

 

 

 

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