Higgins, heredero de Trajan Langdon

Cory Higgins

Higgins, heredero de Trajan Langdon

Noche del jueves. Cory Higgins está “matando” al Real Madrid en el Palacio. Instintivamente, la cabeza se me va al año 2008. En esa misma pista, el que esto escribe asistía a la Final Four de la Euroliga: CSKA, Siena, Maccabi y Baskonia. Era aquel CSKA Moscú que dominaba Europa (campeón 2006, subcampeón 2007) y en el que las estrellas brillaban: Teodosic, Siskauskas, Andersen, Smodis, JR Holden…hasta el 12º jugador, que no pisó pista, era un muchachito llamado a hacer grandes cosas: Alexei Shved. Estos jugadores se llevaban los focos, eran el centro de atención, pero junto a ellos aparecía un chico de Alaska, encargado de dar equilibrio al equipo. Y en aquel fin de semana, fue absolutamente demoledor: decisivo a nivel defensivo, 21 puntos y 7 rebotes en la final y siempre, siempre, apareciendo en momentos decisivos. El “asesino silencioso”. Su nombre, Trajan Langdon.

Durante seis temporadas, fue pieza fundamental en el juego exterior de los rusos. Pasaban jugadores, pero el de la Universidad de Duke (todo un número 11 del draft) fue inamovible en el 5 titular. Excelente defensor, capaz de emparejarse con cualquier exterior del equipo rival, tenía ese don de aparecer siempre cuando era necesario. Sin reclamar brillo, sin necesidad de acaparar balón o sistemas, pero siempre estaba ahí. Y cuando aparecía, era para matar el partido. Un auténtico jugadorazo que quizás nunca tuvo el reconocimiento suficiente, siempre a la sombra de los grandes nombres de aquel CSKA.

Pues bien, Cory Higgins es un digno heredero de Langdon. Y es que tanto su rol como perfil es muy similar al del histórico “Alaskan assasin”. A la sombra del Chacho y De Colo, es un jugador capaz de producir en ataque de todas las maneras: en acción individual, tras bote, recibiendo y tirando (61% de “true shooting” en el Palacio). De esta polivalencia habla su tarjeta de tiro, con casi el mismo número de lanzamientos desde 1/4 metros (33) como de más allá de 6,75 (37, con un 51% de acierto). Como curiosidad, no suele ocupar nunca la esquina, desde donde apenas se prodiga.

Atrás, es capaz de emparejarse con bases, escoltas y aleros, siendo una solución muy usada por Itoudis para compensar la debilidad defensiva de la pareja Serio/De Colo.

En definitiva, uno de esos “underdogs” pero que, analizando en detalle, es fundamental para el rendimiento del CSKA. Digno heredero del “Asesino silencioso”.

 

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